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La alimentación durante el período intrauterino determina la susceptibilidad a enfermar en edad adulta. Así los bebés con bajo peso o alto peso al nacer están predispuestos a la Obesidad.

Es común encontrar que alrededor del embarazo surgen mitos y creencias relacionados con los alimentos y la nutrición.

Existe la creencia popular de que la mujer embarazada “se debe comer por dos” y puede llevar a que incremente su ingesta más de lo que necesita. Podríamos cambiar el dicho popular por: la mujer embarazada “debe comer para dos”.Esto significa que lo que la madre come debe ser útil para ella como para su bebé.

Los antojos forman parte de la creencia popular “si la embarazada no consumía ese alimento el niño nacería con una mancha con su forma”. Nada más lejos de la realidad, pero lo cierto es que la mayoría lo experimenta. Tanto las aversiones como los antojos son frecuentes, en especial durante los tres primeros meses. Los antojos no reflejan el déficit de ningún nutriente por lo tanto no hay argumento que justifique que sí o sí deben ser “complacidos”.

El bebé intraútero puede percibir sabores de 4 tipos básicos: agrio, amargo, dulce y salado a partir de la 13° semana. Tiene preferencia por lo dulce y rechaza lo amargo. También percibe el ajo, el curry y otras especias. Es probable que lo preparen a que más tarde tenga preferencias olfatorias. La variedad de sustancias que llegan al bebé en la vida intrauterina contribuyen a que sus preferencias alimentarias sean más amplias durante la vida adulta.