El toxoplasma gondii es un parásito protozoario que tiene la capacidad de infectar aves y mamíferos. La mayoría de las veces (90% de los casos) la infección en los humanos es asintomática (o sea la persona no se entera de que ha tenido contacto con el T. gonndii ), aunque el parásito en una de sus formas logre atravesar la mucosa intestinal y viajar a través de la sangre para alojarse, aparentemente durante toda la vida en el ser humano, en los músculos (incluido el miocardio) o el cerebro en forma de microquistes. La importancia de la infección adquiere relevancia clínica en el caso de pacientes inmunocomprometidos y en tema al que nos referiremos en particular: la mujer embarazada. Según el lugar del mundo que tomemos, vamos a encontrar que las mujeres embarazadas presentan anticuerpos específicos para la toxoplasmosis en cifras que van de aproximadamente el 20 al 85 %. Así si tomamos Paris-Francia por ejemplo, se registra positividad en: 85%, Oslo-Noruega: 12.5 %, Nueva York, Londres y Finlandia: 22-32 %. El huésped definitivo del protozoario es el gato, es decir dentro del gato el parásito va a poder lograr continuar su ciclo de vida, lo cual completaría con la eliminación de formas infectantes del parasito en su materia fecal, las cuales en condiciones determinadas pueden durar en el ambiente hasta por un año. Aquí tenemos la primer forma de contagio del T. gondii : la ingestión de alimentos contaminados con materia fecal del gato (la forma más común sería la verdura mal lavada). El resto de los huéspedes nos comportaríamos como huéspedes intermediarios, o sea el ciclo no se completaría con la eliminación de formas infectantes por materia fecal, pero como dijimos anteriormente el protozoario habitaría de por vida dentro del músculo de algunos animales (tal el caso de la carne vacuna, etc.), por ese motivo aquí tendríamos una segunda forma de infección: la ingestión de carnes mal o poco cocidas. En líneas generales basta saber que para los alimentos, el congelado y descongelado, el freezado a -20º, y la cocción a + 66º C eliminan los quistes tisulares que puedan tener lo que consumimos. De todas formas debemos mencionar que existen otras vías de infección en el adulto: transfusiones de sangre o derivados, transplante de órganos y accidentes de laboratorio. La persona que ya tuvo contacto con el T gondii , desarrolla anticuerpos contra el mismo siendo en adelante inmune a presentar formas circulantes del parásito es sangre, lo cual en el caso del embarazo se traduce de la siguiente manera: en general (salvo que los anticuerpos estén muy elevados) aquella paciente que tiene en la primer rutina un resultado de inmunoglobulinas Ig G positivo para toxoplasmosis no tiene riesgos de infección fetal transplacentaria por T. gondii. Existen varias formas para detectar una toxoplasmosis aguda en el embarazo, por eso ante la sospecha de la misma su médico solicitará las muestras que oportunamente convengan. La infección fetal y sus consecuencias varían según la edad gestacional, en líneas generales la forma más práctica para interpretarla es la siguiente: cuanto más pequeño el embarazo menos posibilidades para el parasito de atravesar la placenta, pero cuando lo hace los daños son mayores produciendo muerte fetal, aborto, crecimiento dismórfico e infección crónica con severas consecuencias. A medida que la placenta madura se hace más probable el traspaso del T gondii , pero los efectos no serían tan devastadores: la infección subclínica sería más común. A continuación veremos cómo simples cuidados nos pueden servir para minimizar los riesgos de infección por este parásito (en general para todos nosotros, en particular para aquella embarazada con serología negativa o sea sin anticuerpos) Medidas útiles: - No tener contacto con gatos, heces de gatos o areneros utilizados por gatos
- Utilizar guantes para las tareas de limpieza o jardinería
- Cocción en forma completa a por lo menos 66ºC.
- Lavar muy bien vegetales y frutas antes de su consumo
- No manipular carne cruda, si se hace evitar contacto con mucosas y ojos
- Tomar medidas de higiene apropiadas, en especial en la cocina, sobre todo luego de la manipulación de carne cruda
Si a pesar de todos estos cuidados la infección ocurriera existe a disposición del médico obstetra y/o del infectólogo una serie de medicamentos que se pueden utilizar en este tipo de casos, siendo los más utilizadas los siguientes: - La principal droga es la ESPIRAMICINA
- Se suele agregar PIRIMETAMINA y una SULFONAMIDA O TRIMETROPRIMA-SULFAMETOXASOL, con suplementos de ácido fólico.
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